Todo es perfecto tal y como es

Todo es perfecto tal y como es

Qué difícil es procesar esto, ¿cierto? Cuando nos encontramos con esta verdad la mente se pone a la defensiva, empezamos a sentir emociones que creíamos extintas, «caemos» en la realidad que vibra en carencia; nos entregamos a la incredulidad. Sin embargo, más allá de todo lo que creas o temas: Todo es perfecto tal y como es, porque la divinidad obra conforme a lo que como seres energéticos creamos (y creemos).

La perfección y el plan divino

El concepto que tenemos de la perfección como algo que «cumple estrictamente con lo que deseamos» «que cumple nuestras expectativas» o «que no tiene nada de malo» tiene todo de ego y creencias limitantes; más que de lo expansivo que viene del error, del fracaso, del tomar la responsabilidad de lo que eres y de lo que has creado.

La divinidad nos muestra la perfección como esa cualidad tuya y de todo lo creado, que nos conecta con nuestra potencialidad pura y nos permite ejercer nuestro libre albedrío; y nos revela día a día la información maravillosa a la que estamos expuestos y toda la energía que tenemos a nuestra disposición para transformar la realidad que vivimos.

Es en la perfección en la que podemos reconocer que hay un plan divino, que hacemos parte de él… que todo lo que somos está alineado con un universo infinito de posibilidades en el que podemos vivir lo que deseamos.

Resistiendo la perfección

– Y entonces: ¿Si todo es perfecto, qué hay por hacer?
– ¡Vivir! aprovechar todo lo que existe y reconocer su papel para nuestro más alto bien. Agradecer lo que es y lo que será, abrirnos a la confianza de que todo está orquestado para nuestro aprendizaje.

Sé que la mente hace difícil el hecho de ver que a cada uno de nosotros le corresponde más de lo que ha creído, que es más fácil de lo que parece obtenerlo y que estamos en línea directa con todo aquello que nos permite vivir de la mejor manera posible.
Los condicionamientos bajo los que hemos vivido alimentan todo lo que nos aleja de la aceptación y del reconocer que somos parte del plan divino, las creencias nos han alejado de nuestras capacidades de materializar la vida que deseamos y afectan nuestra percepción de la realidad, así que por más que intentemos modificarlas de un momento a otro, es cuestión de disciplina y esmero anteponernos a lo que nos han dictado como cierto (lo bueno es que no es algo imposible).

Si has sentido que tu mente te pone en evidencia todo lo que te aleja de la perfección que viene de la aceptación de tu momento presente, no te juzgues ni te fuerces, recuérdate amorosamente que más allá de todo aquello que no puedes comprender, que se sale de tus planes o que no termina siendo como quieres, está la perfección que cada uno de nosotros somos y el plan divino del que todos somos parte.


Y por si acaso: La perfección está hecha para tí y está disponible. Siente que puedes merecer la perfección, que te corresponde, siente que puedes acceder a todo lo maravilloso que se encuentra en este plan en el que permites que la vida fluya a través de tí (porque desde siempre ha estado todo el potencial disponible para tí, para mí, ¡para todos!)

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